Tratando de salir adelante...
Volvemos con el blog, en este caso para subir un artículo hecho por uno de nostrosos, seguramente volvamos a usar este espacio para publicar algun otro material nuestro o una noticia relevante, además de comunicar las actividades de la agrupación. Es inminente la ignaguración de la "Biblioteca Popular Los Nadies" el proyecto en el cual venimos trabajando con el MTR- La dignidad hace bastante tiempo.
Ahi va el artículo:
Si no luchamos no somos jóvenes
Después de tres revistas y cuatro boletines, después de varias marchas y distintas actividades, pensamos que era interesante compartir de alguna forma porqué creemos que el estudiante, el joven en general, tiene que luchar, no solo cuando se le caiga el techo del colegio, no solo cuando le sucedan cosas que lo afectan directamente.
Un adolescente de clase media se despierta y vive en un mundo y ese mundo le genera cosas y esas cosas se transforman en acciones, en actitudes, en expresiones artísticas, o tal vez se transforman simplemente en indiferencia. La indiferencia como modo de vida:
El chico llega al colegio, trata de aprobar para no ser castigado, va a bailar los sábados, sale con sus amigos, seguramente consume alcohol y drogas por moda o para sentir algo distinto a la realidad en la cual vive. Termina ese ciclo, capaz que va a la universidad, va a las clases necesarias, rinde los parciales y se va, putea a los del centro de estudiantes porque lo molestan seguido o porque tienen un discurso feo o simplemente le es indiferente.
Así transitan la vida muchos jóvenes, no la mayoría porque la mayoría son pobres y no pueden ir a la universidad, ni terminar la secundaria, pero es mucho más difícil pedirle que trate de cambiar al mundo a alguien que trabaja 12 horas por día desde los quince años que a un adolescente el cual su mayor preocupación pasa por un aparato de 97 gramos que sirve para permanecer incomunicado de la realidad y comunicarse con su novio/a y sus amigos/as, además es este el sector que nosotros apuntamos desde una agrupación estudiantil. La sociedad no es tan homogénea, también están los que no tienen tantos recursos y aceptan las reglas del mercado y viven como trabajadores flexibles, dando vuelta en empleos mal pagados y en malas condiciones en empresas de servicio y otras grandes multinacionales. De todas formas en ninguno de estos casos se plantea la posibilidad de cambiar esa realidad a la cual nos enfrentamos todos los días y que supuestamente algo nos tendría que generar.
El desinterés por el prójimo y el alejamiento de la juventud de la política, no es un proceso normal del avance de la sociedad capitalista ni un resultado lógico de la globalización, como ya expresamos en otras ediciones, el cambio de valores y la imposición del individualismo fue uno de los objetivos más importantes y mejor logrados por el Proceso de Reorganización Nacional y las distintas dictaduras latinoamericanas.
Teniendo en cuenta esto nosotros queríamos compartir nuestra experiencia, decir porqué creemos que esta es la forma de cambiar algo y así aportar alguna ayuda o simplemente otra opinión para algún joven indeciso, si no es que todos los jóvenes somos indecisos. De todas formas nosotros podemos vacilar en millones de asuntos pero de lo que estamos seguros es de que queremos cambiar la sociedad partiendo desde nuestro hábitat que es el de estudiantes secundarios.
El rechazo del joven hacia la política se incrementó con la debacle del 2001-2002 y el odio hacia la clase dirigente expresado desde la pequeña burguesía cuando sus ahorros fueron tocados. Esto generó dos resultados distintos (dejando de lado el crecimiento de los movimientos sociales, el método piquetero) grupos de organización alternativa que en parte se mantienen hasta la actualidad, que buscan el cambio pero piensan que la política no es la herramienta. Otro resultado que es una masa de gente que simplemente se queda en decir “la política es una mierda” y criticar las instituciones y organizaciones que lo rodean, los adolescentes escépticos, dos palabras que antes sonaban como antónimos ahora se acercan dando un resultado aterrador, si partimos de nuestra concepción de que el joven es revolucionario por naturaleza.
Por otro lado, aún más alarmante es la existencia de otra parte de la juventud afectada por el bombardeo mediático y la globalización, con apatía política, sin ninguna perspectiva de cambio, que es convencida por el sistema de que el problema del desempleo y de la exclusión que sufre es su culpa y no de un sistema socio-económico dirigido por una elite que busca su propio rédito. De esta forma se precariza el sujeto, se derrumba la autoestima juvenil y se envía a los pibes a vivir en situaciones extremas relacionadas con los excesos y la autodestrucción física y psicológica.
Ante esto tenemos que luchar, no podemos aceptar que la culpa de todos los males de una sociedad nefasta sea representada en sus jóvenes, que no son más que producto de las políticas neoliberales en la educación, en la salud y el modelo económico que favorece a las empresas y los dueños del capital. El joven, el estudiante, no tiene que ser cómplice del sistema, no tiene que aceptar la función que se le impone, tiene que luchar contra los que quieren que su vida se trate de mandar mensajes de texto y drogarse, tiene que cuestionar de raíz su contexto social, tiene que cuestionar la sociedad de consumo que le dispara sus propagandas, y finalmente tiene que cuestionar el sistema que lo lleva a trabajar en malas condiciones o directamente lo excluye, al mismo tiempo que beneficia abiertamente a otros pocos.
Nosotros creemos que esa lucha se tiene que plantear en el campo de la política, porque si pedimos cambios estructurales en nuestra sociedad…el dicho es: “la política solo se cambia con política”, y eso es verdad, todas nuestras acciones hacia el exterior son en parte políticas y evadir esta realidad nos aleja de las formas de organización que son necesarias para la lucha. Por eso creamos esta agrupación y por eso participamos de distintas coordinadoras estudiantiles o de un frente, queremos la unión del sector el cual integramos y la búsqueda de un horizonte mayor con todos los grupos que estén buscando igual que nosotros un sistema distinto, más justo, que tenga a los jóvenes y a los trabajadores, porque no, en otro papel y los deje realizarse como individuos y no los ataque.
Si la realidad produce tantos estragos en la juventud, en vez de tratar de abstraerse o martirizarse por no poder adaptarse a ella, nos proponemos cambiarla en su totalidad y hacerla nuestra y no de unos pocos, poner la realidad a los pies de los que son ultrajados día a día. No podemos callarnos, no podemos ser indiferentes hacia lo que nos rodea, si no actuamos somos cómplices, si no luchamos no somos jóvenes.