16 julio 2007

Lucha estudiantil y conciencia adolescente

El movimiento estudiantil entró a fines del mes del mayo en una nueva etapa por la lucha de sus reclamos, con conflictos que se desencadenaron en decenas de colegios. La educación en general se encuentra en un estado de tensión, que parece constantemente al borde del quiebre. Una ley que perpetúa el deterioro del sistema educativo, cada vez más privatizado, descentralizado, obsoleto (cuando es lo último que debería serlo). Salarios ínfimos y represión, pero aún si eso el estudiante secundario no lo siente aún lo suficientemente cercano: falta de becas, falta de viandas (y los adolescentes necesitando ambas), del boleto estudiantil a $0.05, de calefacción, de un mínimo mantenimiento edilicio. Elecciones a dedo, problemas con la “seguridad” privada, estudiantes de colegios artísticos repentinamente despojados de su título. Ante todo este abandono, el estudiantado ha respondido, ha respondido tomando sus colegios, con sentadas, con marchas, buscando sobre todo organizarse y hacerse oír.

Son, naturalmente, complejos y múltiples los factores a tener en cuenta, pero queremos concentrarnos por el momento en uno: ¿ha logrado el movimiento estudiantil secundario trascender con esto su propia esfera? ¿Cómo ve el resto de la sociedad al adolescente? ¿Con qué cara nos mira el resto de la sociedad cuando tenemos algo para decir?

No son casualidad los comentarios que se dejan caer acerca del estudiante secundario, y no es causalidad el lugar que ocupa. El estudiante secundario, podemos ver, no carece de reclamos. Reclamos puntuales, puede ser, pero sólo como primer análisis, en el cual no nos podemos quedar. Las distintas circunstancias que afectan al estudiante secundario en su día a día, desde las circunstancias por las cuales creemos vale la pena marchar y tomar colegios hasta las que pasamos por alto, por mero hábito, no dejan de hablar de una situación de otro nivel, de la situación del adolescente, del lugar en que está ubicado por la sociedad.

El adolescente es visto como una entidad viviente inútil (en realidad útil como consumidor), propensa a perder su individualidad en los rebaños de la moda, al cual no cabe darle el derecho a dar una opinión, si tiene tanto todavía por aprender, por qué vamos a escucharlo antes de que se forme (si lo logra, porque estos chicos de hoy). Y, de remate, “todos pasamos por esa etapa”. Este discurso es pronunciado en tantas palabras distintas, en tantas circunstancias, con tantos tonos... el peor (el más efectivo): el que sale del lugar de la supuesta comprensión. El doble discurso de que es por el bien del adolescente sacarle responsabilidades, para que no las pueda arruinar. Que es por el bien del adolescente alejarlo de toda posible utilidad que pudiera éste asumir, ya que no podría manejar tanto, terminaría desbordado, y, de nuevo, arruinando todo. Ser adolescente es sinónimo de posibilidades, dicen, toda la vida por delante, pero sólo dicen, porque la vida por delante es como el horizonte al que nunca se llega de verdad, y de las posibilidades de las que tanto escuchamos cada vez nos dejan menos… pero es por esto que hay que ir a tomarlas. Esta idea del adolescente y este lugar que toma hoy no son más que otra construcción ideológico-social y eso es lo primero que hay que entender, toda idea determinista y resignada la primera que hay que dejar de lado. Todo es construcción humana, pero las de esta índole son además en contra del humano, en tanto que son funcionales a la perpetuación de un sistema que le impide una realización plena, que transforma, mediante herramientas sumergidas de este estilo, colegios secundarios en hornos que sacan año tras año hordas de ciudadanos desilusionados de antemano, cuya primera frustración enfrentan cara a cara todas las mañanas, en el espejo.

Si nos ven en ese lugar, es porque los mismos que se lamentan después al respecto perpetúan el habernos ubicado ahí. Y si nos vemos en ese lugar es que no hacemos nada para sacarnos: porque podemos. El adolescente es capaz de una infinitud más de cosas de las que la sociedad le dice que es capaz, y no lo comprueba, por que no ve que tiene la posibilidad de hacerlo. No se da cuenta de todas las puertas que tiene alrededor, camufladas por el sistema. Una de esas puertas es la capacidad de desarticular estos mecanismos nocivos, es la conciencia expectante, de la que el adolescente se tiene que apropiar: no tenemos que pedir más permiso para abrir una puerta que nos pertenece. Para que los estudiantes podamos tomar la oportunidad de cambiar nuestro lugar, tenemos antes que plantearnos un proceso interior primordial: el de la conciencia. Tomar conciencia y aprehender la complejidad de las razones que entramadas construyen nuestra realidad, la de estudiantes secundarios, la de argentinos y la de personas, ciudadanos del mundo que es uno más que nunca, y uno sobre todo en sus injusticias; pero apropiarnos de esta conciencia sólo para entonces trascenderla, justificándola. Construir sobre ella, juntarnos por ella: es decir, llevarla así, finalmente, y porque es posible, al plano de lo real.

Mostremos que realmente nos importa la educación, y no por intereses electorales, no por comodidades económicas, que nos importa porque queremos cambiar esta sociedad. El primer paso es la conciencia, el siguiente es materializarla: si no puede ser que se caguen en los alumnos, en los docentes, en los padres, en el futuro y sea necesario que tomemos los colegios para que haya gas, para que sea digno el establecimiento en donde estudiamos, si no puede ser que en la ciudad de Buenos Aires se haya acabado el presupuesto para educación en el mes de Junio, a menos que nos organizamos en la acción nada de esto va cambiar. Si no vemos el problema político detrás de los problemas puntuales, y a éste contestamos con nuestra propia política surgida de esta conciencia, todo va seguir exactamente igual.

Los centros de estudiantes tienen que canalizar estos reclamos, tienen que representar una discusión que se tiene que dar en las aulas. Si hoy ya tenemos gas, mañana se nos caerá el techo, no tenemos que reclamar sólo para que tapen los agujeros de una pared sino luchar para que la educación sea una prioridad, luchar por la construcción de una sociedad más justa, porque en definitiva es eso lo que estamos pidiendo cuando pedimos más presupuesto, la anulación de la Ley Nacional de Educación, las viandas, las becas, el boleto.

Y debe existir una coordinación de todos esos centros de estudiantes, un espacio único en el que se reúna la totalidad de ese verdadero movimiento constituido en la conciencia y en la acción, por que sólo de esa forma los estudiantes lograremos romper con los opresivos topes que nos impusieron, sólo de esa forma lograremos ser escuchados, reconocidos, incluidos, en todos los sentidos del término.

No podemos bajo ninguna circunstancia perder de vista la necesidad de conciencia, de acción, de coordinación: que si vemos la realidad, la sentimos y sufrimos día a día, si la entendemos, si actuamos y nos organizamos, entonces, podemos, y entonces debemos cambiarla.


AGRUPACIÓN ESTUDIANTIL EQUIS
"unirse desde abajo, organizarse combatiendo"

agrupacion_equis@hotmail.com

02 julio 2007

Carta abierta de la UJS y respuesta

Dejamos aquí la carta abierta que nos mandó recientemente la Unión de Juventudes por el Socialismo y la respuesta que elaboramos desde la Agrupación Estudiantil Equis:

Carta abierta a la Agrupación Equis

La pelea por poner en pie un movimiento estudiantil secundario combativo es una tarea que día a día intentamos desarrollar, poniéndonos al hombro la tarea de construir Centros de Estudiantes, Cuerpos de Delegados, Comisiones Pro Centro, etc.; en torno a las distintas luchas que tienen planteadas hoy en día los secundarios.

Es una tarea cuya realización, sin embargo, no es obra únicamente nuestra sino también de muchos otros compañeros con los cuales tenemos distintas diferencias políticas pero acordamos en algo fundamental: la necesidad de construir el movimiento secundario, para que luche por sus reivindicaciones.

Entre esos compañeros se encuentran los militantes de la Agrupación Equis, que desde hace tiempo vienen participando junto a nosotros de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios; que han ido a apoyar las distintas tomas de colegios que se vienen realizando, al igual que lo hicimos nosotros. Es decir que son compañeros de lucha, más allá de nuestras diferencias políticas.

Desde la Unión de Juventudes por el Socialismo compartimos la pelea por la "…construcción del movimiento secundario… de su unidad para la lucha", tal como plantean los compañeros de la Agrupación Equis. Pero entendemos que para que dicha unidad se desenvuelva en la práctica tiene que tener una expresión organizada.

Lógicamente, se puede plantear que es la CES el espacio para discutir campañas y posiciones en común para movilizar y revolucionar la conciencia política de los secundarios. Sin embargo, nosotros queremos ir más allá. Por que, tal como plantea la Agrupación Equis, "la práctica sin teoría es vaga y vacía… la teoría sin práctica es vana y también vacía…" así como también que "…es absolutamente indispensable un análisis crítico y acertado del hoy".

Surge a la luz, por lo tanto, la necesidad de desenvolver una acción política cotidiana, pero también es claro que esa acción tiene que estar guiada por un marco teórico más general: como diría Lenin, "no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria".

El "análisis crítico y acertado del hoy" no es otra cosa que un programa; una guía para la acción y la transformación de la realidad que nos rodea. Sin un programa que defina su identidad, cualquier organización política está destinada al fracaso.

Es evidente que tenemos diferencias programáticas con la Agrupación Equis: decir lo contrario sería realizar un acto de demagogia inaceptable. Pero es evidente también que compartimos una serie de ideas y planteos para el movimiento secundario, con respecto al gobierno de Kirchner y a la necesidad de mantener nuestra independencia política frente al mismo.

Es por eso que llamamos a la Agrupación Equis a un debate en común con la UJS, abierto para el conjunto del activismo secundario, con dos objetivos fundamentales. El primero, para discutir una campaña y un plan de trabajo para incorporar distintos Centros de Estudiantes a la CES, con el fin de profundizar la construcción de una Coordinadora democrática e independiente del gobierno; y masificar la lucha de los secundarios. El segundo, para iniciar un debate programático más general, partiendo de la base común de que es necesario defender a rajatabla la independencia de los secundarios frente al Estado y sus gobiernos, y la más férrea unidad con los trabajadores y el pueblo en lucha.

De esta forma, defendemos un criterio de unidad en la acción y libertad en la discusión, para avanzar en acuerdos políticos que nos permitan desarrollar al movimiento secundario. Creemos que nuestras diferencias pueden ser superadas por medio de la deliberación colectiva; si no es así, por lo menos es válido hacer el intento.

Esperamos su respuesta compañeros.

UJS

Unión de Juventudes por el Socialismo


Respuesta a la carta abierta de la UJS

En principio compartimos la apreciación de que más allá de todas las diferencias que tengamos, diferencias ideológicas pero principalmente metodológicas, reconocemos a los compañeros de la UJS como compañeros de lucha por su participación en la construcción del movimiento secundario.

Somos mayoría los activistas del movimiento secundario que reconocemos la necesidad de construir una coordinadora única independiente del gobierno que salga a luchar por los reclamos secundarios, pero el problema es que no lo estamos logrando.

Nuestra principal disidencia reside en que desde la UJS se afirma a la CES como “el espacio para discutir campañas y posiciones”, mientras que desde nuestra posición este espacio debe constituirse no en la Coordinadora sino en los centros de estudiantes. Si los centros de estudiantes profundizan en el colegio el debate, éste se verá expresado en el espacio de Coordinación con mandato de base de estos colegios. Es decir, para nosotros la principal expresión de organización debe tener lugar dentro de los colegios, siendo la coordinadora únicamente una herramienta para potenciarlos y por consiguiente al movimiento en general: pero, reiteramos, el movimiento no existe dentro de la CES, sino dentro los colegios. Nosotros no debemos ser militantes de la CES, sino que los estudiantes en sus colegios tienen que ser militantes y romper con la misma esfera de su colegio, trascendiéndola en la coordinación con sus pares.

Lo importante, entonces, es llevar a las aulas la discusión política, que tenga espacio real la discusión sobre cómo tenemos que llevar adelante la lucha por nuestros reclamos; es eso justamente lo que hasta ahora ningún espacio de coordinación o agrupación ha logrado llevar a cabo en los estudiantes en su conjunto.

La coordinación del movimiento es la coordinación de los centros de estudiantes: a menos que construyamos centros de estudiantes fuertes, que representen verdaderamente a los estudiantes que los integran, no llegaremos nunca a tener una verdadera coordinación, visto que no tendremos un verdadero movimiento que coordinar.

Es fundamental que el activismo secundario entienda la situación actual de los secundarios: no existe hoy un verdadero movimiento, y es aún más importante que entienda que para constituirlo y vigorizarlo, es claramente necesario un cambio de métodos, surgido de la autocrítica y la discusión conjunta y constructiva.

Tenemos que organizarnos desde abajo, tenemos que discutir en las aulas, discutir con los pibes y no pararnos desde arriba, careciendo de contacto con las bases secundarias, perdiéndolas de vista. La construcción que tenemos que impulsar es la de conciencia, logrando así la organización en secundarios, más allá del porvenir particular de la UJS, de la Agrupación Estudiantil Equis o de cualquier otra agrupación: lo primordial es, desde ya, construir para el movimiento, no para nuestras organizaciones.

Lo que desde nuestra postura observamos no sólo en secundarios sino en la izquierda argentina en general es principalmente la necesidad de un cambio de métodos, con el fin de alcanzar esa concientización que nos lleve a la verdadera constitución de la lucha por los reclamos de aquellos que son víctimas del sistema actual.

Desde esta perspectiva, la UJS-PO no representa el cambio del que hablamos, porque forma parte de una estructura que repite muchos los errores que vienen desvirtuando a la izquierda argentina, alejándola de las masas al no interpretar correctamente la dinámica real de las relaciones de la sociedad, una estructura que no reconoce (y no analiza en pos de una construcción) la distancia del sector del cual al mismo tiempo se autoproclama vanguardia.

Existirá un movimiento secundario real cuando la alternativa surja desde abajo y ya no desde arriba, cuando sean las bases las que dirijan y las direcciones las que acaten, cuando los centros representen y canalicen auténticas discusiones sostenidas en las aulas, cuando las coordinadoras cumplan su función, y no se auto adjudiquen otras, la función única de coordinar los reclamos de todos los estudiantes, potenciándolos.

No compartimos con la UJS-PO que el debate deba darse alrededor de la incorporación de nuevos colegios a la CES. Creemos en cambio que la discusión debe plantearse acerca de la metodología que elegimos en pos de la construcción de un movimiento real, acerca de la autocrítica necesaria para salir adelante en dicha tarea. Creemos igualmente que este debate sólo puede y debe darse incluyendo a todos los estudiantes comprometidos en esta construcción, y de ninguna manera involucrando únicamente a la UJS y a la Agrupación Estudiantil Equis.

Hasta la victoria siempre!

AGRUPACIÓN ESTUDIANTIL EQUIS

“unirse desde abajo, organizarse combatiendo”